Después de revisar bien la distancia hasta Uyuni, decido que no es necesario madrugar, así que arranco a medio día. Saliendo de Potosí, ya se empieza a notar la fiebre del Dakar, todos los carros con banderas de Bolivia y calcomanías del Dakar 2016. Al ver esto me da un escalofrío saber que estoy tan cerca de cumplir un sueño (verlo es una cosa, pero rodar casi siete mil km en tu moto para presenciarlo, es otra)…
Faltando 150 km para llegar, me toca otro diluvio; muchos rayos y granizo…
Mucha curva en el camino, lo cual me parece excelente… Las rectas son muy aburridas. Por quedarme viendo una publicidad del Dakar, me comí una de esas curvas e invadí el carril contrario… Gracias a Dios no venía ningún vehículo… Eso me recuerda que basta sólo un segundo para cagarla… Mero susto.
Entrando a Uyuni, me encuentro con Cecilia, Nadia y Felipe; quienes trabajan para Red Bull Bolivia y muy amablemente me regalaron varios para reponer la energía perdida en los días anteriores. Resulta que Cecilia tenemos varios amigos de Red Bull Costa Rica en común, así que nos quedamos hablamos un rato…
Le cuento que estoy solo y si es posible para ellos adoptarme, ya que estoy desparchado ese día (sin plan). A lo cual, de una, me responden que sí… Ellos van a cambiarse al hotel, mientras yo me quedo pegando unas calcomanías del Dakar y cambiando un bombillo que se me fundió (afortunadamente fue uno de los tantos repuestos que traje).
Después de esto nos vamos a la zona de prensa en donde conozco a Logan y a Aoki (Camilo) 😂. Quienes trabajan en Red Bull Colombia y también tenemos varios amigos en común:
Hablamos un rato y después volvimos a su hotel. Apenas llego, me doy cuenta que no tenía el Leatt brace puesto (la cuellera roja)… Mierda, ¿se me habrá caído, la dejé en la silla cerca a la zona de prensa? Me fui corriendo como loco por seis cuadras, pidiéndole a Dios que la pueda encontrar, hasta que llegué a la zona de prensa y ahí estaba la cuellera puesta en la silla, como si alguien la hubiera dejado así por si yo regresaba… Uf, gracias a Dios… Qué dicha haberla encontrado…
Regreso al hotel de ellos, pregunto si tienen disponibilidad… Me dicen que si no llega una reserva, tendrían disponibilidad, pero está estúpidamente caro y no tienen parqueadero… Lo más importante del viaje ha sido que haya parqueadero para mi moto. Decido jugármela e irme a conocer un hotel de sal, sin haber conseguido dónde quedarme por las siguientes tres noches… Camino al hotel, otra vez el GPS me mete por el peor camino posible… Me manda a cruzar una vía de tren, trampas de arena, muchos baches, etc… Aunque con esta vista…
Los parceros de Red Bull sí fueron inteligentes y se metieron por la vía que era…
Ya en el hotel Luna Salada (a 30 km de Uyuni y cerca a Colchani), conozco a María Andrea y a Humberto, quienes también trabajan para Red Bull Bolivia y a Rubén, el dueño del hotel… ¡La atención y comida, excelentes! El hotel, muy bacano… Todo hecho en sal, tiene tres pisos y es el único que queda en una colina:
Estuvimos hablando y escuchando música hasta las 11:00 p.m. y de ahí a «descansar» a Uyuni. Esta vez seguí a Humberto, ya que no quería meterme por arena otra vez (no es buena idea con la moto cargada full, son 300 kg aproximadamente, entre carga y el peso de la moto). Ya en Uyuni… En donde estaba, literalmente, medio Bolivia, empiezo a buscar hoteles/hostales, sin ninguna suerte. Ya resignado a acampar en la calle (como, por lo menos, el 60 % de las personas que estaban en el pueblo), Nadia me salva y ayuda contactando a un man que conoce Uyuni y sabe dónde podría acampar… El parcero me presenta a «el Guascar» y me recomienda irme para donde «la Piwi» quien me deja acampar dentro de su casa por 80 bolivianos la noche y tiene parqueadero para mi moto (Uyuni en época de Dakar se pone ridículamente caro, unos chochales sin cupo, con precios de más de 1,000 bolivianos la noche). Gracias a Dios por lo menos pude conseguir estar bajo techo y con la moto en parqueadero. Les presento mi hotel durante tres noches:
A las 2:00 a.m., cuando termino de armar la carpa, me doy cuenta de que se me olvidó bajar el colchón inflable (que estaba en una de las maletas laterales). Imposible que la señora me abriera la puerta a esa hora, entonces me resigné y eché a dormir en el piso con el softbag naranjado de almohada:
Aún en mi situación, estoy demasiado agradecido con Dios de no estar durmiendo en la calle, porque si bajo techo tenía frío… No quiero imaginarme cómo habría sido al aire libre.
Mañana a fumigar la moto (echarle aceite usado para que no se le pegue la sal) y por fin, a ver el Dakar y a apoyar a Chilo, Cajicá y Salazar.
Gastos del día:
Calcomanías = 40 bolivianos
Estadía = 80 bolivianos
Total gastado = 120 bolivianos / 18 dólares






