¡A madrugar se dijo! Dejé las maletas listas y Gonzalo me hizo el favor de llevarme al taller (Gildemeister de la Javier Prado Este, 5535) por la moto. Ya estando allá, pregunté si tenían las maletas laterales de mi moto (que no pude conseguir en Colombia ni en Ecuador). Para mi sorpresa, sí las tenían, pero los cerraduras no y llegaban hasta después de las 10:00 a.m. Como todavía teníamos tiempo, nos fuimos a Touratech (que queda lejísimos, en Chorrillos), ya que el man que atiende allá es un duro con temas de GPS y sabe bien cómo es la vuelta… La tienda es demasiado grande y tienen de todo, aunque el man no estaba y supuestamente llegaba a medio día… Estando allá, cambié calcomanías con Johaan, quien fue la persona que me atendió y pude ver que estaba la moto del alemán que está dándole la vuelta al mundo en una Sertão (patrocinado por Touratech). Quedamos en que regresaba antes de la 1:00 p.m., pero como en el taller de BMW se demoraron más de lo pensado, en traer los cerrojos de las maletas laterales y configurarlas con la llave de la moto, no alcancé a pasar después porque no quería que me cogiera la noche para arrancar a Huacachina.
Ya de regreso en el taller y siendo casi las 12:00 m.d., hablé con varias personas acerca del tema del GPS y el documento de BMW Motorrad con toda a info de los concesionarios en Latinoamérica que bajé de internet, llegamos a la conclusión de que el documento estaba mal porque ninguno reconocía el formato de coordenadas que nos daban (tal vez el Navigator). Les di un par de calcomanías de las mías y ellos de Riders Perú. La persona que muy amablemente me aguantó mientras lo acosaba cada cinco minutos por mi afán de salir rápido, fue Alvaro Díaz, habían dos más que me ayudaron mucho e incluso me consiguieron descuento del 10 % en las maletas, pero infortunadamente no recuerdo sus nombres (se me pasó pedirles su business card). Muy buena la atención de este taller, aunque muy costoso todo (como en Lima y con la relación peso colombiano/dólar en su máximo histórico, qué más podría esperar). Al final las maletas me salieron como 200 dólares más caras que en Colombia, pero por fin las pude conseguir.
Creo que sólo los moteros van a entender la felicidad de haberlas podido conseguir. Me estaba partiendo la espalda con los softbags y manejando casi que en el tanque de la moto. Fue una inversión necesaria para los 19 mil km que me quedan por andar.
Acá aprovechando los policías acostados (speed bumps) de Lima, para picar la moto y feliz con mis maletas laterales:
Ya de regreso, me despedí de Ingrid, su mamá y su hermano. La verdad estoy demasiado agradecido por su hospitalidad, me hicieron sentir como en casa, siempre pendientes de si necesitaba algo, siempre llevándome de un lado a otro (nunca me dejaron coger taxi). No me quería ir, pero toca seguir con el viaje. Espero que algún día vayan a Colombia para atenderlos tan bien como ellos lo hicieron acá en Lima.
La ciudad (lo que conocí de ella; Surco, San Isidro, Miraflores y Barranco), me gustó mucho, claro que con la hospitalidad de mi amiga y su familia, me iba a gustar de todas formas. Sinceramente me la imaginaba peor, tipo Trujillo, pero si uno no necesita salir de los distritos a los que fui, podría fácilmente vivir acá.
Perdí mucho tiempo mientras me acostumbraba a acomodar el softbag pequeño con la carpa y las nuevas maletas laterales (pasando todo lo del softbag grande a estas). A las 2:30 p.m. por fin pude salir a Huacachina. A la salida al sur de Lima, está Conchán, donde tienen la refinería, por lo que la gasolina es muchísimo más barata que en cualquier otro lugar del país, así que aprovechen para llenar el tanque ahí (dato que me dio la mamá de mi amiga 👍🏻).
Ahí mismo que me monté en la moto y después de acomodar todo el equipaje, pude notar la gran diferencia de tener las maletas laterales. Ya me podía sentar bien, no tenía peso presionándome la espalda y tirándome hacia adelante, la moto la podía manejar mucho mejor… Qué buena inversión esas maletas (cara y fuera del presupuesto, pero necesaria).
Como sabía que había salido tarde, le di como rata en balde. No quería que me cogiera la noche en carretera, así que hasta Asia (donde quedan las mejores casa de verano, según lo que me dijeron), son carreteras de tres carriles a ambos lados, en donde pude meterle 180 km/h a la moto y veía cómo bajaba drásticamente el ETA (tiempo aproximado de llegada) del GPS.
Llegando a Chincha, la carretera se vuelve de un solo carril y tuve otros tres sustos en menos de 20 min. El primero fue que un puto Daewoo Tico (parece que toda la producción de esta difunta marca y serie, se la trajeron a este país, porque está inundado con estos dizque carros que parecen una lonchera de niño de kínder), se me atravesó aún viendo que yo venía por mi carril y le valió un jopo, así que paré la moto delante de él y le tiré su buena dosis de insultos colombianos, por bestia (yo sé que está muy mal hecho, pero me dio mucha rabia).
Ya superados los innumerables semáforos de este pueblo, a la salida, otro inconsciente víal se pasa de la gasolinera (acá les dicen grifo) que quedaba al otro lado de la carretera, aún viendo que yo venía, le hacía luces y pitaba; se atraviesa en mi carril, me tocó frenar en seco y meterme a la berma… Otro que hace honor al cartel que vi a las afueras de Piura: ¡Cuidado, animales en la vía!
Y el que sí fue el colmo y como para cerrar con broche de oro, un bus se sale a adelantar a otro a 20 km/h, le hago luces, le pito, aún viendo que yo venía, sigue en su misión (imposible) de adelantar a otro, en cámara lenta, antes de que yo pase. Obviamente no alcanzó y otra vez me tocó frenar en seco y meterme a la berma, o si no, me estrellaba de frente con este animal… Tengan mucho cuidado cuando manejen en Perú, ya que parece que se pusieron de acuerdo entre los Daewoo Tico, mototaxi, taxis, buses y peatones (mejor dicho, todo el mundo) para tratar de hacerte accidentar. Hasta me tomé el tiempo de buscar la tasa:
Impactante. Estudios revelan que el Perú es uno de los países con la tasa de accidentes de tránsito más altas del mundo, ya que por cada millón de automóviles mueren 3.000 personas, a diferencia de Chile donde la cifra se reduce a 750. Tomado de: http://elcomercio.pe/movil/lima/sucesos/peru-entre-tasas-mas-altas-muerte-accidentes-transito-noticia-910899
¡Pilas pues cuando estén por acá!
Ya en Huacachina, se puede observar cómo queda dentro de unas dunas de arena que uno cree en cualquier momento se le van a venir encima al lugar (esta noche subo fotos). Muy bacano el lugar, caro comparado con otros lugares de Perú, pero mejor que quedarse en el peladero de Ica («ciudad» que está al lado).
Estuve varios minutos tratando de encontrar el hostal, que está muy bueno y me dejaron parquear la moto adentro.
Se llama Banana’s Adventure y me incluyó la cena de la primera noche (una barbacoa buenísima, que me cayó excelente porque no alcancé a almorzar), los dos desayunos, Wi-Fi (que en toda la zona es pésimo), tour en buggy y salida a hacer sandboard).
Mañana día de descanso, a actualizar el blog y conocer la zona.
Gastos del día:
Gasolina = 76.5 soles
Estadía = 118 soles (con cena y desayuno)
Candados = 30 soles (carísimos, pero no sé en dónde metí los que traía)
Cervezas = 6 soles
Maletas = 3,089 soles / 909 dólares
Mantenimiento moto = 498 soles / 146 dólares
Total sin taller ni maletas = 230.5 / 68 dólares
Total con taller y maletas = 3,817.5 soles / 1,123 dólares



